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Amor de dos tiempos

de Micaela Gulizia, Antonella Protto, Daniela D´atena, Natalia Caffi

Voz: Micaela Gulizia, Antonella Protto, Daniela D´atena, Natalia Caffi

Trabajo realizado en el marco del proyecto La escuela del futuro. Profesoras Marisa Conde (informática), y Soledad Marchese (lengua).

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Luna y Agostina eran amigas desde los cinco años. Empezaron su amistad una tarde de sábado, en una plaza y desde allí jamás se separaron.

Un día decidieron ir al shopping a comprar un regalo para Sebastián, el chico que le gustaba a Luna. Si leyeras el diario íntimo de Luna, verías que había doscientas hojas dedicadas a él.

El deseo loco de que Sebastián, se enamorara de ella inundaba su mente día y noche y Agustina vivía diciendo:

-Hay muchos peces en el mar, no te preocupes por ese agrandado

Pero como siempre Luna respondía:

-No me vengas con poesías.

Recorrimos todo el shopping buscando algo perfecto para el nombrado galán de Luna y terminaron comprando una campera de Kevingston.

De pronto un rayo de luz hizo aparecer a dos muchachos de su edad, quienes se levantaron desconcertados y se acercaron sorprendidos a ellas.

-Hola chicas, yo soy Simón y él es Nicolás, estamos perdidos, ¿nos podrían decir en qué año estamos?- dijo uno de los chicos, que era muy fachero.

Las chicas respondieron:

-Hola, estamos en el año 2029.

-Nos están cargando, ¿no? dijo Simón.

-No sé, vos nos estás cargando a nosotras.

-Bueno, empecemos de vuelta. Nosotras nos llamamos Luna y Agostina. ¿Y Ustedes?

-Simón y Nicolás.

-Bueno, por ahora vamos bien.

De repente aparece Sebastián y le pregunta a Luna, interrumpiéndola:

-¿Quiénes son esos chicos? ¿Unos primos, hermanos o tal vez tu amigo?

Luna contesta:

-No, ninguno de los tres. ¡Es mi novio!

-¿Cómo que es tu novio?- dijo sobresaltado.

-Pará, ¿cuál de los dos?

-Mmmm MMMmmm. Simón

Agostina saltó:

-¡Ah! te elegiste el más lindo! - le susurró al oído Luna, y ella me hizo un gesto de silencio.

Sebastián se sorprendió tanto que en un movimiento torpe se cayó a la fuente. Luna fue corriendo para ayudarlo. Pero él se negó porque estaba enojado por la actitud de Luna. Ella se entristeció tanto que salió corriendo y siguió hasta la casa de ropa donde había ido. Simón lo miró detenidamente, luego recordó que Agostina le había contado que cuando Luna estaba mal, compraba y compraba ropa para rellenar ese espacio vacío.

Simón sin pensarlo dos veces, entró al local y se dirigió hasta donde estaba Luna. Él recorrió todo con su mirada; vio el rostro repleto de lágrimas de Luna y lo acarició con el fin de secar, lo que creía, un hermoso rostro.

-No vale la pena llorar por alguien que no te valora- dijo Simon.

-Pero cada año intento algo nuevo para que me preste un poco de atención, pero todo lo que logro es alejarlo más y más-dijo Luna llorando como loca.

Luna se lanzó a los brazos de Simón sin pensar lo que estaba haciendo, Simón la abrazo con fuerza y beso su cabeza con dulzura.

De repente, Nicolás, asomó su cabeza y dijo

-Bueno, los dejo solos- y detrás de la espalda del recién llegado se asomó Agostina.

-Ah, con que jugando a dos puntas- dijo la recién llegada.

Simón y Luna salieron del local y se sentaron a charlar en un banco.

-Así que el chico que cayó torpemente al agua es el mismo que te quita el sueño- dijo Simón sentándose.

-Si, parece tonto y agrandado pero creo que en el fondo es muy bueno-dijo Luna

-Yo creo que es un buen chico pero es tonto y agrandado,

-¿De dónde venís?- pregunto Luna

- De un lugar muy lejano- dijo mirando a la nada

- ¿Cómo llegaste? - dijo Luna tomando la mano de Simón para llamar su atención.

-Es una larga historia.

-Tengo tiempo- dijo Luna, provocativa.

-No me lo vas a creer- dijo Simón en un tono nostálgico.

-Dale, contame-dijo Luna abriendo sus ojitos.

-Bueno todo empezó una noche de calor, Nico y yo estábamos en una fiesta y de repente vimos una luz. Nos acercamos a ella y nos llevo acá, al futuro, somos del año 2002 y estamos en el año...- Simón fue interrumpido por Luna quien se sorprendió.

-2020, es el año 2020- gritó

-¿Qué? ¿Segura que es el 2020?

-Sí, ¿vas a volver? dijo Luna contenta

-Si pudiera volver a mi casa lo haría- le contestó Simón

-Y yo volvería a estar sola- dijo Luna con vos melancólica.

-Nadie esta sólo- dijo Simón

De pronto el corazón de Luna comenzó a latir a toda velocidad.

-No pretendo ser atrevido, pero no tenemos donde quedarnos y no podemos dormir en la calle, así que pretendí que...-dijo Simón.

-¿Por qué son tan vuelteros los chicos? No tengo problema de conseguirte un lugar para dormir, pero es un favor que me debes- dijo Luna.

En una semana y media, Sebastián organizaría su fiesta de cumpleaños y todos estaban invitados, ya se imaginaron para que Luna querría que Simón vaya

-Eso no lo dudes- dijo Simón guiñándole el ojo.

Ese fin de semana, Agostina y Luna, fueron a comprar ropa para la nombrada fiesta de Sebastián. Nico y Simón, Decidieron acompañarlas.

Mientras Luna pagaba un hermoso vestido, Simón le preguntó para qué era el vestido.

-Te acordás que me debes un favor- dijo Luna, y Simón hizo el gesto con la cabeza diciendo que sí

-Bueno la cosa es que quiero que me acompañes a la fiesta, y te imaginas para qué- siguió Luna.

Lo que Luna no sabía era que Simón la amaba con locura, cada cosa que el hacía por ella era para hacerla feliz.

-Lo que quieras, yo te debía un favor- le dijo

Ese lunes a Simón y a Nico no les quedó otra opción que ir a la escuela, haciéndose pasar por alumnos de allí. Simón, Agostina, Nico y Luna se sentaron en fila, uno al lado del otro.

La escuela era rara para Nico y Simón, el pizarrón era una pantalla de televisión, los bancos flotaban y los maestros eran robots, muy raro para chicos del 2002.

Ese fin de semana sería la gran fiesta de Sebastián que obviamente Luna y Agostina estaba invitada. Dos horas antes del baile Luna y Agostina se juntaron para charlar de lo que se iban a poner, típico de Agostina.

Más tarde llegaron los chicos, vestidos como en la época de sus abuelos con traje, las chicas les preguntaron

-¿Traje? Dijeron al mismo tiempo.

-Es lo único que nos quedó de la última fiesta.

-Creo que los van a burlar un poquito- dijo Luna mirando la vestimenta de los chicos.

Fue así que Agostina sacó dos remeras y dos jeans del armario de su hermano.

-Con esto ya está- dijo Agostina

Luego de esto fueron a la fiesta, una vez allí le dieron el regalo a Sebastián quien lo abrió y dijo con desprecio

-No Lunita ya tengo una igual-

Fue así como Simón se enojó de tal forma que le dijo gritando

-No puedo creer que caigas tan bajo como despreciar así un regalo, si estás enojado porque Luna ya no te da la mínima importancia, supéralo y no te la agarres con Ella.

Simón había tocado el ego de Sebastián lo que provocó una enorme discusión, tan grande que terminó con dos ojos morados y una fiesta arruinada.

Al día siguiente Agostina y Luna fueron al hotel donde se hospedaban Nico y Simón.

Al llegar allí vieron que, además de lastimado, Simón, estaba triste. Descubrieron que el motivo de su tristeza se debía a que volverían al pasado, al día siguiente

-¿Vuelven?- Dijo con tristeza Luna.

-Sí, lamentablemente sí - dijo Simón

Esa tarde la pasaron los cuatro juntos para despedirse.

A las doce y media de la noche fueron a un campo desierto para que los jóvenes volvieran a su hogar. Al leer esto, los ojos de Luna se llenaron de lágrimas. Ella se quedaría en el futuro pero su corazón iría al pasado junto con el verdadero amor de su vida, Simón.

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