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Los gusanitos verdes

de Producciones Aler

Audio original: www.radioteca.net

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Érase una vez un gusanito que llegó de noche a un jardín. Buscó alojamiento y pasar la noche allí.

A la mañana siguiente, nada más salir a la calle, todos los bichitos eran verdes.

Ja ja ja, ¡qué risa bichita! ¡Nunca había visto bichitos verdes!, dijo.

El gusanito observó que todos le miraban con malos ojos. De improviso, un bichito le señaló con el dedo: ¡Es él, el gusanito! ¡A él! ¡Perseguidle!

El gusanito, al ver que todos los bichitos corrían hacia él, se asustó. Huyó tan de prisa, que casi salió del jardín. Cuando ya no vio a nadie, se detuvo a descansar entre unas hierbas, pensando: Y... ¿por qué estarán tan furiosos conmigo? ¿Y por qué han dicho que yo era el gusanito? ¡Y claro que lo soy! Desde que nací, lo soy.

Los otros gusanitos lo seguían buscando: Seguro que se habrá escondido por aquí. Rodeemos todas las plantas. Hay que cogerle vivo para que reciba su castigo. Es el gusanito!

Desde su escondite, el gusanito se asustó mucho. Y salió para buscar refugio en otra parte. Pero sus perseguidores le vieron: Está huyendo por ahí, rodeadle, rodeadle!

El gusanito, en su huida vio un agujero en el suelo, y se metió por él rápidamente procurando taparlo luego con tierra. Pensó: UF! Creo que ahora sí que he logrado despistarlos.

(se oyen unas risas)Ji ji ji Ja ja ja

¿Quién se ríe aquí? ¿Dónde estás?

El gusanito siguió el sonido de las carcajadas y se metió en la cueva, donde vio a un gusanito igual que él que estaba tirado por el suelo pero partiéndose de risa: Ji ji ji ji!!

Bueno, y qué es lo que te hace reir tanto, se puede saber?, dijo el gusanito.

El gusanito de la risa le respondió: Pues se puede ji ji ji ja ja ja. Ya se me fue la risa y me entró la conversación. Hola gusanito forastero. ¿Viste a los bichitos de este jardín? ji ji ji (ay que me parto por el medio) ¿no te diste cuenta que son todos verdes? ji ji ji (Ay, que me entra la risa verde)

Claro que me fijé. Deben ser una raza distinta a la nuestra, respondió el gusanito bueno.

Je je je je! Dice raza distinta, (ay que me muero de risa, que me difunteo. Ja ja! (Tranquilo. No te rías.) Bueno, pues como te decía, son de nuestro color pero están así porque les gasté una broma. ¡Yo les pinté a todos de verde! Ji ji. (Soy el gusanito de la risa. Bueno, ya está bien. El gusanito mago y malo.)

El gusanito bueno preguntó: ¿Y por qué me perseguían a mí?

ij ij ij! (Ay, ahora me río al revés. Y me entra la tos cuando me río. Es que no puedo más.) ¡Porque te confundieron conmigo! Yo lo estaba viendo desde aquí y me partía de risa viéndote correr. Si no llegas a encontrar este agujero te habrían pillado y castigado. Y yo podría salir de aquí tan tranquilo. Ji ji.

Enojado, el gusanito bueno le dijo: Qué gusano más feo, ¡eso no se hace! Cuando uno comete una mala acción, tiene que declararse culpable, sin permitir que castiguen a un inocente. Me avergüenza que seas un gusanito como yo. Y se apartó del gusanito de la risa y salió al exterior.

Espera bichito! Espera que te van a castigar a ti!

No me importa. Los gusanitos somos pequeñitos pero simpáticos. No puedo permitir que un gusanito sea malo como tú y se quede sin castigo. Diré que he sido yo y recibiré tu castigo!

El gusanito de la risa, al principio, se rió. Ej ej ej. Me vuelve la risa verde otra vez. Este gusanito es tonto de la terraza. Va a recibir la culpa que yo merezco. Ij ij ij. Ji ji ji.

Pero mirando por un agujero, vio que todos los bichitos del jardín cogían a su pariente de raza y se lo llevaban hacia la cárcel bichita. Y eso ya no le hizo tanta gracia.

A la pipeta. Se me fue la risa y me entró la preocupación bicha. Está feo eso que hice. Se me fue la preocupación y me está entrando el llanto. Yo no quería disgustarles. Yo sólo quería gastarles una broma. Mi pañuelo. Ay que estoy triste. Ay ay ay. Ya se me terminaron las carcajadas y sólo me quedan lágrimas y llantos bichitos. Estoy muy arrepentido, me voy a golpear el pecho. (A la pipeta, cómo suena) Ahora castigarán al gusanito inocente, pero qué puedo hacer yo? Ahora se me fue el llanto y me entró la idea. Idea de 20 kilobatios. A ver a ver a ver. Uy, ya me salió otra vez la risa. Me vuelve la risa de colores. Vamos a preparar una fórmula de las mías.

El gusanito de la risa empezó a preparar una fórmula.

Veamos. Dos gotitas de hierbas secas puestas en remojo. Plin. Plin. Cuatro granitos de pintura natural que haya pasado una noche bailando. Dos hojitas ahora de plantitas raras que ni yo mismo conozco. Qué fórmula más rica, más rara. Ji ji ji.

Mientras, el gusanito bueno había sido elevado ante el tribunal bichito.

Yo acuso al bichito de la risa de burlarse de todos nosotros y de pintarnos de verde.

De improviso se hizo una humareda en toda la sala y cuando se disipó, apareció el gusanito de la risa: Je je je... yo soy el gusanito de la risa. No quiero que culpen a este pariente de raza. Castígenme a mí si quieren.

(todos)El gusanito de la risa en persona!

Nada de en persona. En gusanito! Les traigo la fórmula con la que van a recuperar su color natural y dejarán de bichos verdes. Así que... pero...

(los bichos)¿Qué pero?

(el gusanito de la risa)Pues que son ustedes los únicos bichitos verdes que hay en los jardines próximos. Yo les puedo facilitar las fórmulas para que haya bichitos a rayas o a cuadraditos. Serían la admiración de todos sus vecinos. Y vendrían bichitos de todas partes a verles. ¡Ah, el turismo! ¡Ah, el jardín se enriquecería...!

(un bicho)¿puede hacerse eso que dices?

(El gusanito de la risa, en tono de burla) ¿Puede hacerse eso que dices? Yo lo puedo hacer todo sooopa, soy el mago de los colores.

Eso podría ser interesante. Llamaríamos la atención de todos los demás jardines y vendrían a vernos. Aceptamos tus fórmulas.

Poco tiempo después en aquel jardín todos los bichitos tenían la piel de colores distintos. Los había a rayas, a cuadraditos, las arañas pintaron su piel con florecitas. Las abejas abandonaron sus rayas lisas para dibujar en sus cuerpos otros colores. Y cuando supieron esto los bichitos de los jardines próximos, acudieron a ver el espectáculo nunca visto. El gusanito de la risa estaba satisfecho de su obra: Ja ja, me entró la risa, me entró la risa, colores otra vez.

Hola, soy el gusanito bueno y vengo a saludarte.

¿Y cómo te va? Mira, se me fue la risa y me entró la visita. ¡Hola!

Estoy orgulloso de ti, gusanito. Cumpliste con tu deber presentándote como culpable de la pintura y les has brindado una idea muy buena para que los bichitos de este jardín puedan vivir felices. Estoy muy contento.

No estará tanto, yo no lo estoy. Bueno, estoy contento porque cumplí con mi deber.... pero estoy triste. Se me fue la risa de la broma y me entró la seriedad. ¿Por qué? Te diviertes igual pintándoles... Ya no es lo mismo. Ahora vienen a que les pinte, y antes les pintaba de verde a escondidas. ¡Era de divertido, y no se daban cuenta! Lo de ahora no me divierte. Mira: mi almacén de risas bichitas está lleno! Ya no consumo risitas ni repito tantas veces como antes que me entra la risa... solo me entra el triste llanto!

Cálmate. El ser útil a los demás debe alegrarte. Todos los bichitos tenemos que ayudar a nuestros semejantes cuando lo necesitan.

Además ver a los bichitos pintados a cuadros, a mí me da mucha risa.

¿Sí? ¿De verdad? ¿De verdad? Ay ay ay... Que me vuelve la risa, que vuelve la risa, ¡que viva la risa!

Aquella hormiguita, mira aquella hormiguita... ¡parece un ajedrez!

Y el gusanito de la risa siguió riendo como siempre.

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