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Tomi y Tomi

de Ana María Tarsia

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Tomi era un perrito marrón con manchitas blancas y negras. De ninguna raza definida. Vivía en la casa de don Tomás y Catalina, dos simpáticos ancianos que no tenían hijos. Don Tomás lo había encontrado en la calle, un día de lluvia, tiritando de frío, y lo llevó a la casa.

En un principio Catalina lo miraba con cara de horror, que asustaba al cachorro, pero enseguida lo secó, lo abrigó y le dio de tomar leche tibia. Lo empezaron a llamar Tomi.

Era muy tranquilo y feliz. Desde un principio comenzó a reconocer los sonidos .

Cuando escuchaba un DO RE MI muy suave, sabía que era Catalina tocando el piano. Entonces se sentaba a su lado con la cabeza apoyada en las patas delanteras y los ojos semi-cerrados.

BRUMM, BRUMM, BRUMM, TUUU, TUUUU, le avisaba que había llegado don Tomás. Entonces corría por toda la casa hasta la puerta, una y otra vez, resbalaba, daba vueltas, saltaba. Cuando Don Tomás le acariciaba la cabeza Tomi se calmaba.

CHING, CHING, SHING le anunciaba que era la hora de la comida. Tomi se sentaba con las orejas paradas, relamiéndose de vez en cuando, sin apartar los ojos de las manos de Catalina . Cuando le ponía la sabrosa comida en su plato, se lo devoraba en un minuto.

Don Tomás se reía.

Y así iba reconociendo otros sonidos. Pero había un sonido que a Tomi lo tenía muy intrigado. TAC. TAC, TOC, GOL, TAC TAC, TOC, TOC, PUMM!!! Venía de detrás de la pared del patio. Y Tomi empezaba a ladrar. Se hacía una combinación de TAC, TAC, TOC. GUA,GUA, TAC, GOL, TOC PUM. ¡¡¡GUA!!! ¡¡¡Basta Tomi!!!

Entonces el sonido terminaba y Tomi dejaba de ladrar. Aún así se quedaba sentado con sólo una oreja levantada, ladeando la cabeza, con la vista fija en la pared. Esperaba, no importaba cuanto tiempo, volver a escuchar el TAC TAC TOC GOL TAC

¿Qué significaba ese sonido?

Como era muy curioso, a veces saltaba como queriendo espiar por la pared medianera. Otras veces, se paraba con las patas apoyadas en la pared. Atento a cualquier sonido.

Brum, brum, tuu..era don Tomás.

Do re mi, era la música

Chin, chin, chiz, era la hora de la comida.

Tac tac toc gooool tac…. pum ¿qué era?

- ¡¡¡¡Gua, gua!!!!!!

- ¡¡¡Basta Tomi!!!!!

- ¡¡¡Basta, Tomi!!!!

La orden llegaba desde cualquier lado de la pared medianera

Y se hacía el silencio.

Una tarde de sol, Tomi siempre atento, escucho el TAC TAC TOC PUM y como siempre, empezó a ladrar hacia la pared.

En un momento, algo pasó por arriba de la pared. Fue tan rápido que no se dio cuenta de que era, pero, al llegar al suelo, hizo el sonido tan conocido…Tac tactatactactac.

Después eso se paró, y no hizo más ruido. Tomi se acercó desconfiado. Era redondo, de lindos colores. Le empezó a ladrar, lo empujó ¡Se movía! ¡Se le escapaba!… Tomi lo corría, pero no podía sacarle el ruido tan conocido. Le ladró, lo quiso morder, pero era más grande que su boca, lo empujaba…

En eso, entre sus ladridos y gruñidos, oyó tringggg . Reconoció el timbre. Quedó atento. Enseguida, en la puerta de la cocina vio junto a Catalina a otras personas. Una señora muy linda y un nene que se le acercó…

Tomi saltó sobre ese objeto que había caído desde detrás de la pared, como pudo lo cubrió con su cuerpito, dispuesto a defenderlo de ese niño que se le acercaba. ¡¡¡Le gruñó!!!

- ¡¡¡Dale la pelota al nene, Tomi!!! - pidió dulcemente doña Catalina.

- ¡¡¡Se llama Tomi. Como Tomás!!! - dijo la señora con una sonrisa nerviosa por el miedo de que ese perro, aunque chiquito, pudiera morder a su pequeño hijo.

Y como todas las mujeres, se pusieron a charlar de la casualidad de los nombres, de chicos y perros.

Tomi, el perro, seguía protegiendo con su cuerpo y gruñidos, a su objeto.

Tomi, el nene, se le acercaba con cautela, pero sin miedo. Hasta se reía.

De pronto le dijo - Dale Tomi, ¿vamos a jugar a la pelota?

Tomi reconoció enseguida a la voz del ¡¡¡goool!!! Y allí nomás soltó la pelota de colores brillantes y se pusieron a jugar muy contentos.

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